La cumbia no es un género musical de mi agrado. Pero ciertas canciones hacen posible la excepción. Pues, aunque la melodía sea ramplona y huachafa, la letra es pegajosa y te hace pronunciar el coro, gritar y decirle a esa persona… ¡Ojalá que te mueras!
No puedo negar que en varias ocasiones, encontrándome en algún tono, una combi-discoteca o hasta en un centro comercial, mi lengua ha prununciado esa frase que, si la analizamos con la cabeza fría, expresa el ser maligno que retemos en nuestro interior.
El placer de desear la muerte de alguién expresado en melodía. La fiesta de la invocación a la parca, el baile del odio. El deseo de eliminar al sujeto obstáculo.
¡Cuánta reflexión filosófica pueden despertar los hermanos Yaipén!
… Finalmente, este Pasadizo perdido les presenta la melodía... disfrútenla y ¡Ojalá que se…
sábado, 17 de enero de 2009
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